miércoles, 8 de abril de 2015

La novela

Tres de junio de 1983:
Me levanté sin saber como actuar durante aquel largo y duro día, mi prima había desaparecido y yo, como jefa del cuerpo de policía debía buscarla, pero no era tan fácil, mi gran admiración y cariño por la desaparecida hacía que no pudiese pensar con claridad, lo que empeoraba mucho las cosas.
A pesar de conocerla perfectamente, no sabía donde empezar a buscar así que intenté recordar el lugar al que siempre había querido ir: el campo.
Ella siempre me decía que quería irse al norte de Canadá a vivir, donde las guerras no eran más que viejas historias y todos vivían en paz y armonía.
Era una chica soñadora y pacífica, de pelo rubio y mirada profunda y clara.
Era sensata y realista pero a la vez alegre y un poco alocada.

Mandé a varias patrullas allí y encontraron el cuerpo sin vida de mi prima.
No tenía síntomas de haber sido golpeada y la autopsia descartaba el envenenamiento, un ataque al corazón y el suicidio.
¿Cómo había muerto entonces? ¿Cómo iba a encontrar al asesino ahora?
Ordené que preguntasen a todo el que viviese en un radio de 10 kilómetros, pero nadie la había visto, ni tampoco habían visto nada sospechoso.
El caso se complicaba por momentos. Cuando ya no sabía qué hacer entró el forense.

-Me temo que nos hemos anticipado... El cuerpo hallado debajo de aquel árbol no pertenece a tu prima... He estado realizando un análisis a fondo del cadáver y le falta el colmillo superior izquierdo, esto me extrañó mucho y le pregunté al dentista sobre la salud dental de su prima que resulta tener todos los dientes en perfecto estado y carece de una muela del juicio.
Pensé que al morir podía haber perdido su colmillo pero para asegurarme analicé su ADN y siento decirte que no era el de su prima pero era extrañamente parecido, al igual que su cara, si te fijas bien, la forma de la nariz no coincide exactamente, como si fuese una gemela o una melliza.

-Mi prima no tiene ninguna gemela, no puede ser...

A pesar de saber que mi prima no tenía gemelas no sabía por donde seguir con la investigación así que decidí ir a preguntar a mi tía, por si acaso.
-¿Mi prima no tenía ninguna gemela no?
Al terminar esta frase rompió a llorar y comenzó a contarme una historia del día que dio a luz a sus únicas hijas.
Resulta que el hospital en el que parió a mis primas estaba dirigido por monjas corruptas que se dedicaban al comercio de niños robados.
Como tenía dos niñas la obligaron a elegir y quedarse solo con una ya que las monjas la amenazaron con matar a las dos gemelas.

Este relato me dejó helada pero me hizo reflexionar y me di cuenta de que
si la chica que encontramos en el campo no era la que buscábamos puede que mi prima siga viva. Así que me puse a trabajar para encontrarla lo antes posible...

2 comentarios:

  1. Lo de las monjas asesinas me preocupa :/

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  2. Muy buen inicio para una novela, Cristina. Creo de verdad que deberías continuarla ;)

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